
Mi nombre es César Fabián Mongeotti Palafox, tengo 26 años, de los cuales 25 han sido como Diabético insulino-dependiente, mi vida por lo tanto ha transcurrido entre hospitales, médicos, análisis y medicamentos, con una dieta casi prohibitiva, bueno al menos para un niño y para rematar, mi vida depende de la aplicación, como mínimo, de dos inyecciones de insulina al día.
He vivido siempre con mi mamá y con mi hermana dos años menor, mi papá por alguna razón nos abandonó cuando yo tenía 5 años y jamás se preocupo por mi, mucho menos por mi enfermedad. Justo en ese tiempo fue que mi familia conoció al Señor, y como a los 12 años yo hice mi propia decisión, aunque reconozco que nunca me comprometí, ni oraba, ni nunca le pedí al Señor por mi sanidad. Sin embargo ÉL en su infinita misericordia me permitió vivir en buen estado de salud, aunque seguía siendo simplemente un cristiano diabético, la verdad siempre me había mantenido sin mayores complicaciones, doctores que me atendían, amigos, y quien me conocía nunca percibieron en mi a una persona delicada o enfermiza.
Hay muchas cosas que marcan la personalidad, el carácter y tu forma de vivir, por ahí de los 18 años entre en total rebeldía contra Dios, mi familia y sobretodo conmigo mismo, empecé a apartarme de Dios y creerme superior a ÉL, entre en una etapa de autodestrucción he hice cosas de las cuales no me siento nada orgulloso, y por supuesto dejé de tener control de mi Diabetes a pesar de que sabía que esto me traería consecuencias.
Terminé el bachillerato, entré a la Universidad y esto aumento mi soberbia, pensaba que esto era lo único que importaba, estudiar, prepararme y ser alguien, era yo y sólo yo. No salía ni tenia amigos, vivía en el mundo que yo había creado sólo para mí.
Cuando estaba cursando 6 materias, y sólo me faltaban 2 para terminar mi carrera, ya estaba empezando mi Servicio Social en la empresa telefónica más importante de México, Telmex, además tenía algunas propuestas interesantes de trabajo en puerta, creí que tenía TODO.
En Octubre del 2005, mi vida cambio de un momento a otro, empecé a perder la visión en ambos ojos, que en términos médicos es Retinopatía Diabética (Desprendimiento de Retina), en ese tiempo mi mamá tenía un año sin encontrar un trabajo, vivíamos de una pensión alimenticia que conseguimos a través de un juzgado que obligaba a mi padre, la cual sólo alcanzaba para los gastos básicos. La primera etapa del tratamiento de la Retinopatía es la aplicación de Rayos Láser Argón y consiste en quemar y sellar con un laser los pequeños vasos que crecen alrededor de la retina perforándola y desprendiéndola, el dolor es terrible parecen como agujas traspasando el ojo (eso se hace sin anestesia alguna), y aquí aprecié por primera vez que Dios es grande, ya que suplió lo necesario para el tratamiento que fueron como 3 sesiones muy costosas, sin contar consultas y medicamentos, sin embargo, no hubo mejoría alguna.
En Enero del 2006 acudí a un Hospital de la ciudad de México y ahí me prescribieron para el mes de Febrero una alternativa aunque sin mucha esperanza, practicarme una Vitrectomía, que consiste en limpiar el sangrado que tenía dentro de ambos ojos que obstruía mi visión, primero fue el ojo derecho, nuevamente me sometí a una operación dolorosa y la recuperación fue lenta y tardada, pero debo admitir que me sentí tan vulnerable que deje de sentirme superior a DIOS, así que le pedí perdón y perdoné, en especial el abandono de mi padre, y volví a buscar a DIOS en medio de mi oscuridad.
Después de esta primera operación, los doctores de este Hospital declararon mi caso como imposible, diagnosticando Atrofia en ambos ojos, pero no me rendí, en el mes de Abril conocí a una Doctora privada, Oftalmóloga especialista en Retina y me dio una nueva esperanza, si se operaba el ojo izquierdo. Nuevamente la misericordia de Dios se hizo presente en mi vida supliendo milagrosamente lo necesario para esta nueva operación la cual tuvo un costo bastante elevado para nuestras posibilidades, además de todo lo que conlleva una intervención de este tipo. La operación se realizó cinco días después de mi cumpleaños que es en Mayo 22, y la esperanza volvió a mi, porque en ocasiones percibía algunas luces y me animaba y oraba y pedía a Dios mi milagro, pero pasaron los meses y no hubo mejoría alguna.
Debo decir que de las 6 materias que estaba cursando cuando empecé a perder la vista solo aprobé 2. Sin darme por vencido y gracias a la provisión de Dios retome la escuela después de la operación, cursando 1 materia y un taller, en esta ocasión fue mi hermana y mi mamá quienes me apoyaron acompañándome a tomar clases y hacer los exámenes correspondientes, ya que lo único que podía hacer era escuchar las clases y tratar de retener lo más posible en mi mente, ya que no veía, pero gracias a Dios pase muy bien ambas materias y así termine el año 2006 sin ver absolutamente nada, sin haber terminado mi carrera, y peor aún, sin ingresos en casa.
Pero nuevamente la mano de Dios nos mostró su amor, en Enero del 2007 la Universidad privada en donde estudié me ofreció un 25% de descuento para terminar las 4 materias y un taller que me faltaban para por fin terminar mi carrera, pero nuestra situación económica no era suficiente para cubrir aun este costo. Los Directivos de la Universidad conocieron mi situación y supieron que mi ceguera no era un impedimento para continuar y me ofrecieron una beca del 100% que en dinero era una cantidad considerable.
Por fin el 27 de Abril del 2007 recibí mi constancia de estudios como Ingeniero en Electrónica y Comunicaciones, para la GLORIA DE DIOS.
Ahora lo sigo buscando y he aprendido mucho gracias a mi ceguera, se cerraron mis ojos físicos pero se abrieron mis ojos espirituales y mi alma ha sanado. Después de 23 años de Diabético y casi 2 años de ceguera puedo decir y tener la plena certeza que la cuenta no va aumentar, que EL cumplirá sus promesas en mi, porque es un DIOS perfecto, un padre fiel, justo y verdadero.
Aunque la lección ha sido muy dura, tengo todavía mucho que vivir y ver y sí EL habita en mi corazón tendré la absoluta seguridad que EL me sanará y que tiene grandes y maravillosos planes para mi vida, que me ama y me fortalece y que tendrá el control de mi enfermedad. Nunca más dudaré por más difícil y doloroso que parezca, ya que TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE.
Si tienes un caso de enfermedad y los médicos no te han podido ayudar, recuerda que para nuestro Dios No hay nada imposible! El es el médico por excelencia, El tiene la mejor medicina que es su Palabra, sólo tienes que confesarla creyendo en tu corazón que "...Fiel es el que prometió" el cual también lo hará.
¡Dios te bendiga!
¡Dios te bendiga!
